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ISSN 1989-4163

NUMERO 35 - SEPTIEMBRE 2012

Salvando el Cuello: la Burbuja que Alemania no Quiere Pinchar

Inés Matute

Supongo que a nadie se le ha ocurrido, dada la fortaleza del enemigo, darle la vuelta a la situación, y, en lugar de echar a Grecia del grupo de los países “de fiar” (ya sabéis, los que se manejan con una  única moneda aunque tengan fiscalidades tan distintas), proponer que sea quien nos tiraniza, económica y moralmente, quien abandone la pandi. Sí, ya sé que parece una locura, pero a poco que se argumente, dejará de parecerlo, ya lo veréis.

Leí que Anatoli Kaletsky, jefe de la sección de economía del diario The Times, había publicado un artículo titulado “Cómo salvar al euro: echen a Alemania”. En él, explica que dada la poca o nula solidaridad germana hacia otros países de la Eurozona, se les podría pedir que se fueran, del mismo modo que ellos insinúan que los PIGS (Portugal, Italy, Greece, Spain) dejen de despilfarrar la pasta que los ahorrativos países del norte les “prestan” o se verán abocados a una salida por la puerta trasera. Si Alemania abandonase el euro, Berlín emitiría un nuevo marco, y los demás países deberían tomar la decisión de seguirle o continuar en el euro. Es de suponer que sus palmeros habituales- Austria, Holanda y seguramente Finlandia, aunque por otros motivos- le seguirían. Kaletsky propugna una unión liderada por Francia. Se podría conceder a Alemania una derogación del tratado de Maastrich, como a Gran Bretaña y a Dinamarca. Los titulares de bonos germanos no pondrían objeción porque saldrían favorecidos con el nuevo marco. El euro de devaluaría de forma importante con respecto al nuevo marco y a otras divisas, lo que haría innecesaria la dolorosa “devaluación interna”, dificultando las exportaciones alemanas pero beneficiando a las demás de la zona euro. Esta situación presentaría grandes ventajas para los países latinos, Francia incluida.

El Banco Central Europeo (sin dirigentes alemanes, austriacos u holandeses) tendría libertad para comprar cantidades ilimitadas de bonos italianos y españoles, como hace la reserva federal  americana y el Banco de Inglaterra con los suyos respectivos. Con el tiempo y puestos a soñar, se crearía un Ministerio Federal de Economía encargado de emitir los Eurobonos de garantía solidaria y que controlaría las cuentas públicas de los países miembros.

No deberíamos permitir que Europa se destruyera por tercera vez. La dos primeras mediante guerras y la tercera económicamente (¿y siempre con el mismo país causante?). Los españoles hemos cometido muchos desmanes, cierto, pero ahora estamos purgando. La gran beneficiada de todo “el desmadre del Sur” ha sido Alemania, por su gran capacidad exportadora- (en 2001, las exportaciones representaban un 20% de PIB, actualmente, más del 50%)- y una inflación excesivamente baja, manejando los tipos de interés a su conveniencia, sin importarle un rábano si se alimentaban burbujas en otros países con el ciclo económico invertido, con inflaciones más altas, y con un bajísimo coste de financiación de su deuda. Su balanza comercial, si la comparamos con el resto de la zona euro, es tremendamente positiva. Vamos, que mientras los alemanes se quejan sin cesar de este desequilibrio, y de nuestra holgazanería de chiringuito y espeto de sardinas, se frotan las manos ante el negociazo que han montado, y que les permite financiarse a 10 años al ridículo interés del  1.50% y a 30 años al 2,31% mientras que la inflación anual de la Eurozona es del 2.4%. Así las cosas, y volviendo a lo que nos duele, España pagaba el pasado día 20 de agosto un escandaloso 6.30% por su deuda con vencimiento dentro de 10 años. ¿No resulta muy llamativa esta jugada del  bund?

Os contaré un chascarrillo: tengo un buen amigo, bancario que no banquero, que trabaja para Grandes Patrimonios. Le pregunté no hace mucho cuáles eran los movimientos de las grandes fortunas de este país, hacia donde se estaba yendo el dinero que no se depositaba en Suiza (220.000 millones de euros en lo que va de año, y subiendo la cifra cada semana). Me respondió que se estaban comprando bonos del tesoro alemán a mansalva. ¿Por qué, si sólo ofrecen un 0,45%? ¿No sería más interesante comprar bonos del tesoro español, que ofrece una rentabilidad muchísimo más alta? Su respuesta no dejó de sorprenderme: “ Lo cierto es que muchos ya dan por cierta la salida del euro del España. El que compre bonos del tesoro español, a diez años, y en euros, recibirá dentro de ese período de tiempo el dinero depositado más el interés pactado pero… En la moneda devaluada que tengamos en ese momento. El que compre bonos del tesoro alemán, invertirá en euros y cobrará en euros, que en ese momento serán aproximadamente un 30% más fuertes- en la paridad, se entiende- que la triste moneda que nosotros manejemos en España. Ese es el truco. No van a ganar un 0.45%, sino más de un 30%. Por eso algunos apuestan por llevarse el dinero al país que paradójicamente nos está asfixiando a todos”
Echemos a Alemania del euro, no queda otra.  ¿O sí?

Lectora

 

 

 

 

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